
La postalilla por supuesto es una estampa más del faro de Mouro
22 diciembre 2007
Felicitación navideña
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la ballena varada
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sólo un autómata alucinado y friolento

La leyenda del faro de evangelistas, 52 grados 24 minutos sur y 75 grados 6 minutos oeste (Chile) en el estrecho de Magallanes, dice que es el mas solitario y mas dificil de abastecer del mundo. El inglés William Mac Kay, que participo en su construccion, se encariñó extrañamente con el faro y solicitó plaza de guardián. La Armada lo contrató como tal y estuvo allí 31 años. No quería ser relevado, mientras se iban cambiando las dotaciones. Algunas veces los comandantes de las escampavías lo llevaban a Punta Arenas a la fuerza. Allí se sentía mal. Se encerraba en las cantinas y no hablaba con nadie. Lo jubilaron contra su voluntad, después de más de 31 años de servicios. El poeta chileno Rolando Cardenas recogio la historia en un poema escalofriante. La historia se parece mucho a la de La Pell Freda.
Lejos de las señales de la costa,
sosteniéndose en las honduras más remotas del planeta,
como cuatros sombras emergiendo del mar.
Sólo el tiempo más allá de los archipiélagos,
El tiempo convertido en un horizonte desesperadamente vacío,
en un viento tenaz que se adhería con estruendo
a un agua espesa despedazada sin descanso.
Nada interrumpía esa soledad sin principio ni fin,
ni siquiera el paso del día a la noche.
Pero entonces deben haber temblado los ventisqueros
cuando esos grandes continentes que erraban bajo el mar
surgieron, tal vez, como enormes cetáceos heridos
oscilando de una manera lenta y extraña
desde milenarios cataclismos marinos.
Y girando sin término en medio del océano
-dueño del origen que no revela
porque sólo el mar conserva para siempre sus secretos-
están insólitamente eternas,
extraviadas en la niebla, más lejana y lúgubres,
como de regreso a su antigua soledad,
la soledad de la piedra y el agua.
Y era un agua rigurosa penetrando la roca
como el silencio en una casa grande,
construyendo oquedades en su eterna resaca,
con la sal incrustando su pequeña materia,
encerrando en su anillo blanco ese mundo inaccesible
en un proceso exacto,
empujado hacia las últimas orillas
por el desolado viento del Estrecho
con sólo musgos y líquenes creciendo en sus repliegues
bajo el peso de otras constelaciones.
Rompía ese aire petrificado y de humedad dura
aleteando brevemente en solitarios círculos
el vuelo brumoso y negruzco de “La Remolinera”
como un minúsculo signo de vida vivaz y aterido.
Todo lo demás era lejano y oscuro en los cuatro peñones.
La muerte era aquí un presagio violento,
un material indispensable que respiraba en las sombras
torciendo el buen rumbo de las embarcaciones,
alejándolas del soplo blanco del faro
que desafiaba verticalmente la negra altura
entre amuralladas y grises paredes de granito,
necesariamente expuesto allí para horadar la noche,
guiando a los navíos errantes
por laberintos de escotaduras, canales y arrecifes
que parecen y desaparecen entre las borrascas y olas del océano.
La muerte en la tormenta, silenciosa y fría
entre el abismo del mar y del cielo.
Aquí fue una certeza terrible y verídica
que se clavó como una mordedura delirante entre dos guardafaros
prisioneros de los interminables meses de la soledad
y de esos elementos desatados sin clemencia
que los marcaba implacablemente con su aliento helado.
Y como un origen impiadoso de la locura,
sin ninguna posibilidad de vivir alejado después de ella,
un gran solitario sentía crecer el silencio como un escalofrío
la palabra y la fatiga del compañero indispensable,
sin poder impedir el llamado de esa fuerza oculta
que reclamaba lo suyo cada minuto entre ráfagas de viento y agua,
mordiendo lentamente su carne lacerada,
queriendo retenerlo para siempre en sus acerados roquedales,
dejándolo más habitante enloquecido en su alta torre,
dueño absoluto de ese fanal del buen rumbo,
sólo un autómata alucinado y friolento
envolviendo dulcemente su cuerpo en alquitrán.
Sueño debe tener el que bajó a errar por el mar
vencido por ese letargo pesado y poderoso,
y ya nadie podrá despertar sus ojos fijos,
y no tendrá descanso vagando por paisajes sin colinas
inmaterial y desvelado por sobre el roquerío,
apenas un pequeño grito que gira y cae y no se oye jamás
retorna y se pierde por paredes resbalosas de algas y brumas,
absorto e impalpable en su asunto líquido,
rodando por la lluvia intangible y taciturno,
sus pasos despeñándose por las concavidades,
desamparado como el último ser de un planeta destruido,
empedernidamente solo en su viaje sin reposo,
derramado y transparente como brotado de la luz o del hielo,
frío como el aire tenso desde antes de su vida,
arrastrado más abajo,
hacia un tiempo sin pasado y sin medida
su muerte alquitranada,
su sombra imponderable
mas informacion del faro en http://mirandoalsur.blogia.com/2004/mayo.php y del poema en http://www.wikilearning.com/articulo/realidad_y_leyenda_en_el_poema_el_fantasma_del_faro_evangelistas_de_rolando_cardenas-el_fantasma_del_faro_evangelistas/18788-2
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la ballena varada
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Etiquetas: faros, leyenda, libros, lighthouses
12 diciembre 2007
Las Olas sobre el Faro de Mouro
Hace unos dias el temporal nos dejaba una estampa de la Isla y el Faro de Mouro tapado por las Olas. A la espera de unas prometidas fotos de nuestro amadisimo Tesorero, os pongo un resumen del impresionante video colgado en elcantabroperplejo.com. Este Faro entró en funcionamiento el 15 de febrero de 1860. Su silueta recuerda a un faro de roca inglés. Hasta 1921 habitaron en él 2 fareros que en numerosas ocasiones permanecían varios días incomunicados por los temporales. Imaginaos a los pobres alimentados a base de galleta y sin poder salir de allí mientras las Olas les pasaban por encima. En 1865 uno de los torreros perdió la vida tras ser arrastrado por una de las fuertes olas que lo azotan. En 1920 se retiró la lámpara de una mecha, sustituyéndola por un destellador de llama desnuda con quemador, además de una óptica de tambor. El último incidente de cierta importancia sucedió en febrero de 1996 cuando el sistema de iluminación quedó destrozado por un temporal, permaneciendo varios días apagado por la imposibilidad de acceder a él. Hace algunos años que el Faro fue descabezado por Costas, pasando a la categoría de baliza. Tras un periodo de unos quince años en que su torre aparecía desmochada en 2004 la Autoridad Portuaria le dotó de una nueva linterna La Isla de Mouro, declarada reserva marina, es un lugar habitual de buceo. Las olas que la azotan en días de temporal suelen sobrepasar la altura del faro. Su luz está situada a 38,7 m. sobre el nivel del mar.
Continúa...
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la ballena varada
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10 diciembre 2007
Cafe des phares
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julietacubria
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