
La postalilla por supuesto es una estampa más del faro de Mouro
22 diciembre 2007
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En este lugar se reunen los amigos del mar y de los faros para contar historias. Aquí al pasar la lengua por la piel sabe a salitre. Huele a yodo y a caloca. Rugen las olas y suena el viento entre las rocas. De vez en cuando con una cadencia que se repite pasa una luz. Humea una taza de café con la que se calientan las manos.
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